Recursos Energéticos: el futuro.

El tema puede parecer poco innovador; ya hace unos cuantos años que voces reconocidas, y a menudo consideradas alarmistas, nos dicen que estamos en un periodo de cambio porque el petróleo, la fuente de materias primas y de energía en la que se basa todo el nuestra actividad humana, se está agotando y que tenemos que encontrar alternativas.

Lo cierto es que lo que tenemos ahora tiene como origen, directa o indirectamente, el petróleo extraído y que tenemos unos depósitos (ya no hablemos de quien tiene “la sartén por el mango”) que, nos dicen, cubrimos las necesidades actuales unos 35 años aprox. Pensamos con el crecimiento de la población, el crecimiento económico global y el impacto del crecimiento exponencial de las economías emergentes. Las energías alternativas que se han encontrado hasta ahora, son limitadas y están lejos de poder cubrir al cien por cien nuestras necesidades de futuro.

Con esta perspectiva, algunos de los paradigmas de nuestra actividad económica empiezan a tambalearse. Los precios de las materias primas, el precio de los combustibles,…….. ya no sólo debemos tener ajustados los costes de personal. Debemos hacer todo lo posible para tener ajustados TODOS los costos. Y los costes energéticos son y serán cada vez más importantes dentro del escandallo de costes de nuestra actividad.

Posiblemente está fuera de nuestras posibilidades encontrar nuevas fuentes, pero sí que podemos racionalizar y gestionar mejor nuestras necesidades energéticas. La mejora en la gestión energética pasa a ser un aspecto estratégico crítico para nuestras empresas. Sobre todo, cuando este aspecto puede proporcionar una ventaja competitiva fundamental.

La norma UNE-EN ISO 50001:2011 “Sistemas de gestión de la energía. Requisitos con orientación para su uso. (ISO 50001:2011)” es una herramienta sistematizada y contrastada por el desarrollo de las estrategias y políticas en gestión energética de una organización. Con una racionalización de la demanda energética mediante la mejora de su eficiencia, la racionalización de consumos y el uso de fondos alternativas, se puede optimizar la gestión de la demanda reduciendo la dependencia de la energía exterior.

El 25 de octubre de 2012, la UE adoptó Directiva 2012/27/EU en l’eficiència energètica (ver link). La presente Directiva establece un marco común de medidas para el fomento de la eficiencia energética dentro de la Unión para asegurar el logro de 2020 el 20% objetivo prioritario de la Unión en la eficiencia energética y para preparar el camino para a mejoras ulteriores de eficiencia energética más allá de esa fecha. En ella se establecen normas destinadas a eliminar barreras en el mercado de la energía, a superar deficiencias del mercado que obstaculizan la eficiencia en el suministro y uso de energía, y prevé el establecimiento de objetivos de eficiencia energética nacionales indicativas para 2020.

Se consideran importantes, entre otros, la promoción en las Pymes de las buenas prácticas en gestión energética y de establecer incentivos para que la mejoren, y el establecimiento de auditorías energéticas periódicas, obligatorias a grandes empresas. La gestión empresarial se vuelve más compleja y que hay que contar con soporte técnico altamente cualificado y experto, optimizando las inversiones iniciales y ajustando los costes de la organización para asegurar su continuidad.


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